| Sanación Espiritual |
|
|
|
| martes, 20 de abril de 2010 | |
|
“Un mago tiene que sanar” Pedro Engel.
Para mí la sanación se divide en 3 estados clave. 1) Reconocimiento: el darse cuenta de estar enfermo y pedir ayuda, es un momento en que nos sentimos vulnerables y necesitamos un apoyo incondicional, placer y contención desde afuera. Nuestro objetivo es dejar de sufrir malestares o estados de angustia. 2) Conciencia: es un momento en que nos sentimos suficientemente bien como para cuestionarnos acerca de nuestros procesos de sanación, además es cuando comenzamos a actuar concretamente en pro de nuestro bienestar, buscando actividades placenteras. . Cada vez que volvemos a sentir malestar o angustia podemos volver a pedir ayuda, sabiendo que estos episodios serán cada vez más esporádicos. Nuestro objetivo ha crecido, no solo queremos dejar de estar enfermos, sino que buscamos ser felices. 3) Expresión: Es un momento en que buscamos un estado de bienestar a largo plazo y estamos abiertos a hacer cambios consientes en nuestra vida (de hábitos, pareja,trabajo…), ya que tenemos la energía y autocomprensión necesarias para emprenderlos. Estamos alerta y dispuestos a hacernos cargo de nuestra salud mental, emocional y física, manteniendo prácticas que nos impidan caer en el olvido. Es en esta etapa es que emerge un nuevo ser, se expresa aquello que estaba en la sombra y que se había transformado en bloqueo. Nuestro objetivo es crecer espiritualmente, haciéndonos responsables de nosotros mismos y expresando las verdades que descubrimos sobre nosotros día a día. Por supuesto que no necesariamente debemos pasar por estas tres etapas, sabemos que no todos vivimos estados de grave enfermedad física o depresión, pero si vivimos duelos, despedidas, cambios y procesos de crecimiento que podemos perfectamente querer transitar con todo nuestro ser y conscientemente, de forma que nos sirvan para aprender. Cuando sufrimos síntomas físicos o estamos emocionalmente quebrados, estamos en la primera etapa de sanación y necesitamos una base, un soporte para poder levantarnos. Es en esta etapa en que la medicina alopática aplica medicación, reposo y cirugía, ya que en un estado grave es a veces irreversible físicamente y en enfermedades mentales como la depresión, el enfermo está inhabilitado para hacer los cambios de vida que necesita para mejorarse. Si nuestro estado no es de extrema gravedad y responde a un problema crónico doloroso que de todas formas nos hace sentir débiles, lo que necesitamos en este momento son el reposo, terapias suaves y actividades placenteras. Podemos comenzar nuestro proceso sanador por ejemplo con Reiki: recuperando energía, desbloqueando emociones olvidadas y activando la capacidad del cuerpo de sanarse a sí mismo. La misión del consultante en esta etapa es la de recibir y estar abierto a esta experiencia. En este caso el terapeuta parecerá ser el protagonista en la sesión, mientras el paciente está en aparente reposo. Sin embargo se activan cambios en quien recibe estas terapias, movilizando las energías sutiles y preparándolo para asumir lo que está viviendo. Cuando estamos en un estado de mucho desgaste, esto es ideal, porque necesitamos amor incondicional, atención y “calor” desde afuera, ya que hemos olvidado la capacidad de amarnos. Nos sentimos cansados y con poca voluntad para hacer cambios en nuestra vida que nos lleven a una mejoría. Una sesión de Reiki nos acoge y nutre como lo buscaríamos en nuestra madre. Lo mismo ocurre con una sesión de sanación con sonidos, un masaje o baños termales. Al mismo tiempo esto nos prepara para una siguiente etapa en la sanación en que podemos adquirir mayor responsabilidad. Este segundo estado en nuestra sanación es un estado que permanecerá en nosotros: cuando reconocemos que hemos enfermado comenzamos a sanar y entendemos que mientras más heridas enfrentamos, más felices y plenos nos sentimos, ya que somos más libres de manifestar la verdad de nuestro corazón. Ya no nos conformamos con sólo sentirnos mejor! Nuestro deseo de sanar se transforma en algo más! Podemos querer aprender una técnica de autosanación, podemos querer averiguar las causas de aquello que nos aqueja o buscar una actividad placentera, un hobby, deporte o actividad creativa. Es en esta búsqueda en que podemos acudir a herramientas que nos ayudan a comprendernos, tales como el análisis de sueños, el Tarot, la sicoterapia, los archivos Akásicos, las regresiones, la terapia floral, TRE, sicoanálisis etc. Para utilizar estas herramientas, es indispensable la iniciativa y participación del consultante, debe tener al menos el deseo o curiosidad de conocerse, de expresar dudas o ganas de tomar decisiones y de empoderarse. En esta etapa el terapeuta interpreta aquello que el consultante le trae: sus cartas, sueños, palabras o actitudes. En el fondo queremos ampliar nuestra visión, nuestro mundo, buscar nuevas perspectivas. La terapia floral es un caso interesante en este segundo nivel, ya que las flores hacen el trabajo de ampliar la conciencia del consultante sin necesidad de una respuesta verbal del terapeuta. Esto también se puede lograr con Reiki en esta etapa, ya que también puede inducir estados de conciencia expandida en que comprendemos o recibimos respuestas sin que nadie nos esté hablando. En una tercera etapa, nos volvemos activamente participes de la sanación, en nuestra vida diaria, en rituales, ejercicios físicos, afirmaciones y meditación, con el objetivo de cambiar y transformar nuestra vidas en forma consiente: es en este tercer nivel en que encontramos el ritual, la sicomagia, el chamanismo, autoreiki y prácticas como el yoga o la meditación, que ya requieren de mucha mayor voluntad, disciplina, intento y esfuerzo del consultante. En esta etapa adquirimos un enorme protagonismo como, mientras que el terapeuta se limita a ser un guía. Un ejemplo de esto es la ancestrología donde la participación y colaboración del consultante es indispensable, siendo llevado por el terapeuta, sin necesidad de dar una interpretación o explicación. En esta etapa queremos adquirir un hábito de bienestar, estamos dispuestos a volver a las etapas anteriores cuando vengan procesos de cambio, pero no queremos dormirnos en el intertanto.
|
|
| Modificado el ( miércoles, 21 de abril de 2010 ) |


